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domingo, 17 de agosto de 2014

¿Algo de lo que has hecho ha mejorado tu vida?

Los jóvenes de ahora, en su mayoría, sufren los estragos de una hipertrofia sentimental. Esta situación produce, entre otras consecuencias, una confusión absoluta entre el plano de lo real y el plano de la posibilidad.

Dicho en términos más comprensibles. Muchos jóvenes creen que los sueños –objetivos buenos que se quieran conseguir- se convertirán en real por el mero hecho de desearlos.

Cuanto más ambicioso sea lo soñado y menos se haga para conseguirlo, más riesgos hay de sufrir, y mucho, cuando la terca realidad se imponga y ese joven soñador descubra la inutilidad de su vida.

No hay que ser un experto en educación para saber que ese proceso descrito ocurre en demasiadas ocasiones. Mucho más cuando los padres, en vez de ejercer como tal, se convierten en los primeros “estimuladores” insensatos de los posibles talentos de sus hijos.

Del dicho al hecho hay un trecho. A todos nos gustaría ser, por ejemplo, un prestigioso cirujano. Pero no todos tenemos la capacidad intelectual para serlo ni, lo que es aún más determinante,  la fuerza de voluntad para prescindir de muchos planes y dedicar esas horas al estudio. Lo soñado, por ser soñado, no es real.

Estamos ante los dos efectos provocados por esta confusión entre sueños y realidad.

El primero, el gran desconocimiento que los jóvenes tienen sobre sus verdaderas capacidades intelectuales. Tarde o temprano, la misma vida les hará situarse pero considero que es una pena que tenga que ser de este modo. Los sufrimientos de este tipo habría que evitarlos. Un padre que no hace comprensiva a su hijo sus capacidades es un auténtico peligro. Al final lo hará escuela, tarde y mal.

El segundo, la inactividad de la voluntad. Este efecto es realmente el más devastador. No estamos ante un problema de pereza cuando un joven sueña con ser astronauta y no hace nada por conseguirlo. El asunto es aún peor.

El gran problema es que su vida diaria podría ser la misma que la de un joven que quisiera ser camarero. Obviamente, el ejemplo, al estar contextualizado, deja claro que no busca ser hiriente con ninguna profesión. Ese joven que quiere ser astronauta no asume ninguno de los sacrificios que su sueño exige.

¿Qué hacer? Lo primero, hacerse la pregunta adecuada en el momento oportuno. Eso, ayudará a ese joven a empezar a reflexionar. Es lo primero aunque no lo único.

La pregunta adecuada es la siguiente: ¿Algo de lo que has hecho ha mejorado tu vida?



domingo, 6 de abril de 2014

Zugzwang: el ajedrez y la vida

Zugzwang hace referencia a una posición propia del ajedrez. Se produce cuando al verse un jugador obligado a jugar –porque es su turno- perderá irremisiblemente la partida. Zugzwang es una palabra alemana que deriva de zug, jugada y zwang, obligación.

Los aciertos de un jugador, o los desaciertos del otro, producen, en ocasiones, estas posiciones que suelen presentarse en los momentos finales de la partida.

En la siguiente posición, es el turno de las negras. El rey negro sólo puede mover a la casilla d7, jugada obligatoria que le hará perder la partida pues tras Rb7, por parte del blanco, el peón coronará.


Esta situación táctica del ajedrez puede dar lugar a diversas reflexiones que relacionen, dicho concepto, con la propia vivencia personal de cada uno. Muchas veces, las situaciones son tan complejas que, se haga lo que se haga, la situación empeorará en todos los casos.

Suele ocurrir esto, por desgracia, en situaciones de indefensión: por ejemplo, en cualquier tipo de acoso. La víctima se ve, siempre, en una situación dramática. Haga lo que haga, empeorará su situación. Por eso, nada peor que dejar a estas personas solas. Una sociedad que deja en soledad a estas personas, convierte al ser humano en una pieza de juego.

Sin embargo, la vida, otras veces, no es tan dura con uno y puede permitir una opción plausible ante cualquier dificultad: dejarlo estar, es decir, negarse a mover pieza porque uno está en su derecho de hacerlo. El ajedrez obliga; la vida, puede que no.

Cabe, finalmente,  la astucia del que, sabiendo que debe mover, lo hará a su manera y negándose a jugar el juego que los demás quieren. Estos son los ejemplares. Aquellos que están a otro nivel. Como Tomás Moro con su querido rey Enrique VIII. 

domingo, 30 de marzo de 2014

La terminal, metáfora de muchas cosas

La Terminal quizás sea una película menor de Steven Spielberg. Dirigida en 2004, e interpretada por Tom Hanks (Viktor Navorski), Catherine Zeta-Jones (Amelia Warren), y Stanley Tucci (Frank Dixon) no deja de ser una comedia que se aleja de lo propio de un Spielberg que intenta, sin acierto, emular al gran Frank Capra.

Viktor Navorski, natural de Krakozhia, llega a Nueva York, al aeropuerto JFK. En el transcurso de su viaje, su país sufre un golpe de estado. Por tal motivo, y al romperse las relaciones diplomáticas de Estados Unidos con su país, Viktor Navorski se convierte en un indocumentado que no podrá salir de la terminal hasta que se resuelva el conflicto.

Aquí comienza la película y la peripecia del protagonista. Frank Dixon, responsable del aeropuerto, será su pesadilla particular. La trama no da para mucho pero la intención del guión, sí. La terminal es metáfora de demasiados asuntos.


Viktor Navorski es ciudadano de ninguna parte, atrapado en un aeropuerto que es metáfora de un mundo desconocido y hostil. La hostilidad está representada por la legalidad que representa Frank Dixon. Viktor Navorski llega en avión aunque podría haber llegado, perfectamente, en una patera.

Viktor Navorski hace amigos. Principalmente con dos empleados del aeropuerto que no son estadounidenses y con problemas pendientes de solucionar. Las relaciones humanas como metáfora del desamparo.

Viktor Navorski sabe querer a una mujer que, como él, espera a que su vida tenga alguna solución. La espera como metáfora de la esperanza.

Viktor Navorski sabe buscarse la vida. No tiene un duro y empieza a sentir la dureza del hambre. La necesidad como metáfora del emprendedor. No necesita cursos sobre emprendedurismo. 

 https://www.youtube.com/watch?v=ndSn1GdsAjY Vídeo ilustrativo de su emprendimiento.

Viktor Navorski esconde un secreto. El por qué de su viaje a Estados Unidos. Quizás, la metáfora más lograda de la película.

lunes, 13 de enero de 2014

Aprender a dejarlo estar

La afamada frase de Herman Hesse -Algunos pensamos que lo que nos hace más fuertes es aguantar pero otras es dejarlo estar- siempre me ha parecido una sentencia sugerente y de gran calado filosófico y psicológico.

Link que nos remite a una escena final de la serie Mentes criminales en la que se ejemplifica la frase de Hesse: https://www.youtube.com/watch?v=0VD0pK6Abvc

Filosófico, porque ese dejarlo estar nos remite a la realidad.

Psicológico, porque la frase, en su conjunto, es una bofetada conceptual a la insensata moda psicológica que no para de insistir en la importancia que tiene que cultivemos nuestros sueños para ser feli

Hagamos un sencillo análisis de la cuestión filosófica.

La vida moderna, más bien posmodernidad, en la que vivimos ha dado primacía al soñar sobre la realidad. Y, esto, de muchas maneras. Algunos ejemplos:

-En lo económico, con créditos que permitían (ya no) comprar lo soñado.
-En lo estético, permaneciendo siempre joven y sin arrugas aunque haya que pagar un alto precio.
-En la diversión, con una estrategia de publicidad que disuelve las edades apropiadas para hacer cualquier tipo de plan. Cualquier edad es buena para cualquier cosa.
-En lo moral, vaciando la responsabilidad personal en pro de una responsabilidad legal.
-En el esfuerzo, sustituyéndolo por el cansino emprendimiento como si el éxito surgiera por generación espontánea.



En definitiva, y para no alargar la cuestión, sustitutos falsos de una realidad que, tarde o temprano, se impondrá para derrumbarnos: porque el crédito se acaba, las arrugas llegarán, los años pesan, la responsabilidad moral es una realidad o el esfuerzo no es sustituible.

Finalmente, el aspecto psicológico.

Cumple tus sueños, busca en tu interior, escucha tu corazón y lindezas de este tipo conducen, como mínimo, a la frustración. Porque los sueños tiene que ser realistas, el interior no se puede entender sin lo exterior o porque en el corazón debe resonar también los demás.

Lo de cumple tus sueños es especialmente peligroso porque, desafortunadamente, nuestra juventud, por influencias y educación, esta creciendo en este clima de excitación del yo sin poner los pies en la realidad. La realidad de las propias capacidades y limitaciones.

No nos perdamos. Por ejemplo. Si no tienes visión espacial ninguna ¿cómo pretendes ser arquitecto? ¿Nadie te ha dicho, con cariño y sin ofenderte, que deberías tener otro sueño?

Hesse nos ofrece el antídoto. Uno es dueño de su vida cuando saber que hay cosas, situaciones, sueños, relaciones, que, simplemente, hay que dejarlas estar




jueves, 5 de julio de 2012

Una mente maravillosa: El cine como lenguaje


En pocas películas, una cámara se ha hecho la misma cosa que un actor o un actor se ha hecho la misma cosa que una cámara. Aunque pueda ser opinable, éste creo que es el gran mérito técnico de Una mente maravillosa, película norteamericana dirigida por Ron Howard en el 2001.

La interpretación magistral de Russell Crowe (John Nash), nos adentra, sin solución de continuidad, en el mundo de incomprensión de la enfermedad mental. Cada gesto, cada movimiento corporal, cada mirada perdida y extraviada, nos lleva de la mano hacia los misterios de la esquizofrenia, enfermedad que genera el deterioro personal de este genio matemático y la zozobra emocional del espectador.

Esta zozobra es el segundo mérito cinematográfico de Ron Howard. El espectador se sumerge en la película sin saber muy bien de qué va esta historia. Siente inquietud ante las extravagancias del protagonista y sospecha que algo no funciona en esa cabeza privilegiada.

O que, quizás, el director nos está contando una historia superpuesta que aún no ha sido descubierta. La excelente banda sonora de James Horner que envuelve la trama y sugestiona al espectador hace el resto.

En cuanto la temática de la película tengo mis dudas sobre lo que realmente quiso contarnos Ron Howard sobre esta historia –no del todo real en la película- del premio Nobel de Matemáticas. Adentrarnos en el mundo de la enfermedad mental o mostrarnos que sólo en las ecuaciones del amor está la lógica de cualquier vida humana.

Ciertamente, el final de la película apuesta por esta segunda opción; sin duda, además, porque un final como el propuesto garantiza un éxito absoluto de taquilla. Apuesto por la síntesis de ambas posibilidades.

Una mente maravillosa nos desvela los misterios de la enfermedad mental; nos la hace patente para que, desde el miedo, seamos capaces de perder el miedo hacia esas personas. Gran mérito que dignifica al cine.

Por otra parte, sólo desde la entrega incondicional de alguien –eso es el amor- podrán encontrar estas personas –todos, en definitiva, aunque no estemos enfermos- la solución para sus vidas. La ciencia quizás cure pero no salva. Esto nos muestra la última escena dela película

Escena final de Una mente maravillosa


Qué es la lógica, quién decide la razón. He buscado a traves de lo físico, de lo metafisico, de lo delirante y vuelta a empezar y he hecho el descubrimento más importante de mi carrera, el más importante de mi vida. Sólo en las misteriosas ecuaciones del amor puede encontrarse alguna lógica.

domingo, 17 de junio de 2012

Tutoría y Familia: La última conferencia de Randy Pausch

A Randolph Frederick Pausch, profesor de Ingeniería Informática en Pensilvania, se le diagnostica un cáncer de páncreas en el año 2006. Falleció el 25 de julio de 2008 tras luchar con todas sus fuerzas contra la enfermedad.

El 18 de septiembre de 2007 –en lugar de rumiar su enfermedad y amargarse en ella- Pausch dicta una conferencia bajo el título Alcanzar realmente tus sueños de infancia. La conferencia, disponible en Youtube y que reproduzco, a continuación, con subtítulos en castellano sigue siendo, en la actualidad, un fenómeno de masas en el canal de videos. Su mensaje, un canto a la esperanza y  a la grandeza del ser humano frente al sufrimiento y las dificultades objetivas.


Algunas perlas de la conferencia

-No puedo controlar las cartas pero si jugar las manos.

-Experiencia es lo que obtienes cuando no consigues lo que quieres.

-Cuenta la anécdota de su entrenador cuando él era pequeño. Éste le recriminaba con dureza sus fallos: Lo estás haciendo mal, hazlo otra vez, estás lento. Y, así, un día y otro. Uno de los asistentes le dijo un día: Te trata duro. Pausch dijo que sí. El asistente le contestó: Eso es bueno porque quiere decir que se preocupa por ti. Cuando haces mal un trabajo y nadie te lo dice, quiere decir que se han rendido contigo.

-¿Quieres conseguir tus sueños? Te recomiendo unos buenos padres. 

-Cuenta cómo se quejaba ante la dureza de los exámenes de la universidad. Su madre le dijo: Sé como te sientes. Recuerdo cuando tu padre tenía tu edad. Estaba luchando en la Segunda Guerra Mundial.

-Mis padres me enseñaron la importancia de las personas sobre las cosas.

-Nunca subestimes la importancia de estar alegre.

-¿Quieres conseguir tus sueños? Juega honestamente con los demás. Pide disculpas. Sé agradecido. No olvides que nadie es pura maldad; por tanto, paciencia.

-Cuenta la anécdota del primer jugador negro de las grandes ligas americanas. En su contrato, había una cláusula que le prohibía quejarse si alguien le escupía. Quejarse y cuestionarlo todo, no resuelve nada.

Video recomendable para padres y educadores
Video recomenable para labor de tutoría con alumnos de 3º ESO en adelante.

Valores que transmite:
-Superación personal
-Sentido del sufrimiento
-Amor a la familia
-Respeto a las personas y gratitud
-Aprovechamiento del tiempo
-Optimismo y generosidad

sábado, 19 de mayo de 2012

Mensaje sobre el Alzheimer

Mensaje es un cortometraje de apenas un minuto de duración. Carlos, el protagonista, se graba a sí mismo un mensaje. ¿Con qué finalidad? Verlo dentro de unos años para recordar quién es. Padece Alzheimer.

Juan Nonzioli dirige este cortometraje, finalista en la VII Edición de Notodofilmfest. Un trabajo honesto, sensible y bien trazado que ayuda a concienciar sobre los efectos devastadores de esta enfermedad. El toque de humor que contiene, realza su finalidad.

Ciertamente, el protagonista no se reconocerá a sí mismo pasados los años. El Alzheimer, al destruir la memoria, destruye nuestra identidad. No debemos olvidar esto al tratar con estos enfermos.


domingo, 6 de mayo de 2012

Tierras de penumbra y el sufrimiento

Uno se reconoce por donde se rompe, por las cicatrices que deja el pasado.

Cuando Ulises regresa a Ítaca  para recuperar su reino, su hacienda y, especialmente, a Penélope lo hace disfrazado de mendigo para no ser reconocido. Se suceden los acontecimientos y Ulises, que ha conseguido entrar en palacio, se ve obligado a ser atendido por la sirvienta de Penélope. Un mendigo merece un trato hospitalario en palacio. El corazón de Penélope, pesa a las circunstancias, sigue siendo magnánimo.

Como relata de manera magistral el profesor Jacinto Choza en su libro Ulises, un arquetipo de la existencia moderna, Ulises se coloca en la penumbra de un rincón ya que teme ser reconocido por la sirvienta que no es otra que Euriclea, anciana que le atiende desde su niñez. Ulises tiene en una pierna la cicatriz de una herida que le causó un jabalí cuando era muy joven. Euriclea conoce la existencia de esa herida. Euriclea, al tocar la cicatriz le reconoce. Ulises le pide que guarde silencio.

Las personas, como las cosas, se reconocen por dónde se rompen, por las cicatrices que deja el pasado. Nadie se rompe por el mismo sitio y, por este motivo, el sufrimiento es el mejor medio que el ser humano tiene para saber quién es y para saber que esperan los demás de uno mismo.

La realidad original del hombre –siguiendo las tesis del maestro Choza- es indeterminación vacía. Inicialmente, no nos distinguimos unos de otros. Es necesario dejar paso a las diferencias para distinguirnos de los demás. Esta diferenciación se produce por las fracturas que nos deja la vida.

Así ocurre en diferentes culturas a lo largo de la larga historia del ser humano. Era costumbre romper un objeto por la mitad y, así, sus portadores podían encajar un trozo con el otro. Así se reconoce el ser humano, según Jung, no sólo por las fracturas del cuerpo sino también por las del alma.

Tierras de penumbra, película dirigida por Richard Attenborough en 1993, recrea la vida del escritor inglés C. S. Lewis. La película nos muestra a un Lewis ya maduro, unos cincuenta años, situado en la vida, afamado escritor, profesor y conferenciante. Recorre el país dando conferencias sobre el sentido del dolor. Parece seguro en sus reflexiones, quizás porque hasta ese momento no ha sufrido demasiado en su acomodada vida.

Todo cambia cuando conoce a Joy una poetisa americana. Lewis se enamorará perdidamente de la escritora. El drama está servido. Joy morirá de cáncer. La seguridad existencial de Lewis se derrumba a causa del sufrimiento que le provoca esta pérdida. Ha dejado de ser un teórico del sufrimiento para pasar a vivirlo en su propia vida.

Tanto en la película como en la obra del propio Lewis titulada Una pena en observación en la que recoge esta experiencia vital podemos observar cómo Lewis reconstruirá su vida al ser capaz de darle un sentido a su dolor. Ha reconstruido su yo al ser capaz de saberse único e irrepetible gracias a su sufrimiento.

Recomiendo ver Tierras de Penumbra de Richard Attenborough, leer Una pena en observación de C.S. Lewis y el magnífico ensayo de Jacinto Choza, Ulises, un arquetipo de la existencia moderna para que descubramos que el dolor no es algo inútil.

domingo, 29 de abril de 2012

La utilidad del sufrimiento

El dolor de hoy es parte de la alegría de mañana

He leido -sinceramente no sé en que parte- que causa furor un libro que se denomina La inutilidad del sufrimiento. Tampoco he leido el libro por lo que no sería honesto reflexionar sobre algo que uno no conoce. Copiar y pegar es una actividad que repugna a la razón, parafraseando a Kant.

Si quisiera hacerlo sobre el título del mencionado libro proponiendo -en primer luagr- un acercamiento cinematográfico a la vida del escritor inglés C.S. Lewis de la mano de Richard Attenborough y su película Tierras de penumbra. En un próximo Post, intentaré reflexionar sobre la siguiente afirmación: Nada más útil que el sufrimiento y nada más absurdo que pretender evitarlo o suprimirlo perdiendo la oportunidad de darle un sentido.

Richard Attenborough, sabe recrear en la pantalla la vida del escritor y profesor inglés C. S. Lewis si bien, algunos aspectos no coinciden del todo con la realidad y la vida del personaje. Por ejemplo, no aparece un segundo hijo de Joy, o la propia Joy aparece más joven y resuelta en la película que como era en realidad. Lewis aparece excesivamente envuelto en su vida privada, alejado de todo acto social, si bien era ya un afamado escritor gracias a  Las Crónicas de Narnia y gran amante de las tertulias literarias.

Sin embargo, estos aspectos no quitan realismo a la película, y en ella se reconoce al escritor en su esencialidad así como el drama personal y existencial que supuso para él la muerte de Joy. El director propone una cuidada puesta en escena, con un ritmo adecuado, que permite la definición de los caracteres de los protagonistas. Al mismo tiempo, sabe evitar el gran error que supondría convertir la película en un soporífero discurso dramático –el tema se ofrece a ello- sustituyendo ese peligro por una invitación constante a la reflexión.

Deja, en todo momento, que se recreen los actores en la interpretación de sus papeles, invitando a la cámara a recogerlos en sus magníficas interpretaciones; especialmente en el caso de Anthony Hopkins y Debra Winger. Una vez más, unos buenos actores ensalzan a una película; y un buen director, sabe sacar baza de esa posibilidad. La música sumerge en los momentos de tristeza cuando se presentan y en la esperanza cuando ésta se abre paso.

Tierras de penumbra es una obra de arte. Quizás por lo expuesto anteriormente. Pero, sin duda, porque tiene el acierto de mostrar una historia humana en toda su grandeza y valor, sin caer en el patetismo sensiblero y sin adoctrinar a los espectadores.


Ficha Técnica
Director: Richard Attenborough. Intérpretes: Anthony Hopkins (C.S. Jack Lewis), Debra Winger (Joy Gresham), Joseph Mazzello (Douglas Gresham), Edward Hardwicke (Warnie Lewis), John Wood (Prof. Christopher Riley), Michael Dennison (Rvdo. Harry Harrigton), James Frain (Peter Whistler), Robert Flemyng (Claude Bird), Andrew Hawkins (Rupert Parrish). País: Gran Bretaña. Año: 1993. Producción: Richard Attenborough y Brian Eastman, para Spelling Films Int/Price Entertainment/Savoy Pictures. Guión: William Nicholson. Música: George Fenton. Fotografía: Roger Pratt. Dirección artística: Stuart Craig. Duración: 135 minutos. Género: Drama. Premios: Premios 1993 al mejor actor de Los Angeles Film Critics Association, del National Board of Review y del New York Film Critics Circle. Nominación al Oscar 1993 a la mejor actriz y al mejor guión adaptado.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Las profesiones que dan más felicidad.

Conocida es la propuesta jerárquica de las necesidades humanas de Maslow. De manera sucinta, esta teoría afirma que según se satisfacen las necesidades más básicas, los seres humanos desarrollan deseos más elevados. En la cúspide de su pirámide se encuentra la necesidad de autorrealización o la posibilidad de encontrar un sentido a la vida mediante el desarrollo de una actividad.

Nos pasamos un montón de horas trabajando al día y quejarse, hoy en día de esto, sería una desfachatez. Un puesto de trabajo es un bien preciado. Ninguna actividad como la del trabajo ocupa tanta dedicación y esfuerzo en nuestra vida. Si Maslow tiene razón –creo que la tiene aunque la psicología de hoy mira para otra parte- habrá que encontrar el sentido de nuestra vida en el trabajo y desde el trabajo. O, al menos, gran parte del mismo. Las afirmaciones tajantes son, en estas cuestiones, arrogantes.

La Universidad de Chicago, desde su Organización Nacional para la Investigación, ha publicado un estudio serio sobre las profesiones que proporcionan más felicidad a quienes las practican. La lista es sumamente curiosa.

Encabezan la clasificación los sacerdotes, seguidos por bomberos, fisioterapeutas, escritores, profesores de educación especial, maestros, artistas, sicólogos, agentes de ventas de servicios financieros  y los operarios de maquinaria pesada.

Salvo los escritores –les hace feliz su independencia, afirman en la encuesta- y los operarios de maquinaria pesada –les divierte su trabajo- todos los demás sectores mencionados poseen características similares: poseen una profesión vocacional y volcada hacia alguien distinto a ellos mismo. Para colmo, no cobran mucho precisamente por su trabajo.



Ya afirmó Aristóteles que todos los hombres buscamos la felicidad; que la felicidad es lo único que se busca por sí mismo. Sabedor que no todos entenderíamos por felicidad lo mismo, el griego desarrolló esta cuestión en su Ética llegando a la conclusión que la felicidad no es separable de aquello que nos hace distinto a todos los demás seres, la racionalidad, y que la felicidad sólo será posible viviendo una vida dedicada a la racionalidad.

Creo que con esta propuesta de felicidad no se va a ninguna parte. Volvamos a Maslow y a la Universidad de Chicago. La felicidad tiene mucho que ver con vivir el trabajo con pasión y dedicarse a que los demás estén mejor gracias a tu trabajo.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Steve Jobs o la filosofía de la manzana

Tras el fallecimiento de Steve Jobs se han multiplicado los homenajes a este visionario de la vida y de los negocios tomando como hilo conductor su famoso discurso, pronunciado el 12 de junio de 2005, en la Universidad de Stanford.

Pocas veces una trayectoria vital se identifica tanto con una trayectoria profesional. La vida de Steve Jobs es Apple y la trayectoria de Apple es la vida de Steve Jobs. Hasta tal punto esto es así que resulta difícil separar una trayectoria –la de Apple- de una biografía –la de Steve Jobs- dominadas ambas por saber jugar con el tiempo, la perspectiva que a los acontecimientos otorga el tiempo para ser comprendidos o la verdadera dimensión de la vida que se adquiere cuando sabemos que el tiempo que tenemos es limitado.

Esta creo que es la principal apuesta de Jobs y la considero atractiva porque la misma se aleja de los clichés de los manuales de autoayuda, de emprendedores, o de los nuevos gurús que prometen la felicidad viviendo el presente por el presente y afianzando un yo introspectivo que de tanto engordar apenas deja espacio para vivir. La filosofía de la manzana constituye una metafísica del tiempo.

Afirmaciones como las que siguen, tomadas del citado discurso, evidencia esta nueva metafísica, éste ir más allá de tiempo para saber codificar y traducir nuestras vidas:


-         Reitero, no pueden conectar los puntos mirando hacia el futuro; solo pueden conectarlos mirando hacia el pasado. Por lo tanto, tienen que confiar en que los puntos, de alguna manera, se conectarán en su futuro. Tienen que confiar en algo, lo que sea. Nunca he abandonado esta perspectiva y es la que ha marcado la diferencia en mi vida.
-         Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para tomar las grandes decisiones de mi vida.
-         Recordar que vas a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay ninguna razón para no seguir a tu corazón.

Cuando se nos insta continuamente a vivir en presente, sin tener en cuenta nuestro pasado –no actuamos en vacío y desde cero- y sin querer conquistar un futuro, la sensación de vacío existencial crecerá de manera exponencial. Jobs propone todo lo contrario. Sólo desde el futuro, adquiere significado lo que ahora nos ocurre. Sobretodo si lo que nos ocurre es malo o negativo. El sentido de lo que nos ocurre siempre remite a un más allá que le dará sentido.

La realidad de la muerte ha sido borrada de nuestra sociedad. No forma parte del imaginario colectivo. Tanto es así que a nadie se le ocurre que un buen día se tendrá que morir. Esta evidencia, a fuerza de serlo, se ha convertido en un paradigma vivencial. Pensamos que tenemos tiempo para todo cuando, en realidad, tenemos tiempo para poco y se trata de aprovecharlo.

Reconstruir la temporalidad del ser humano. Esta filosofía de la manzana debería ser redescubierta.