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domingo, 6 de noviembre de 2011

Emprendedores: Creo en Internet

Es argumento de uso común recurrir a la necesidad de formar “Emprendedores” para salir de esta crisis económica que nos agobia y asfixia. Paradójico resulta, al mismo tiempo, que nadie se moleste en definir que es un “Emprendedor” y cómo se forma a los mismos.

Si algo evidencia esta crisis es que es poliédrica. Se está en crisis de todo y para casi todo. La crisis económica es síntoma de otra mucho más sutil y peligrosa: la crisis en valores. Un sistema económico que se viene abajo porque no hay normas éticas claras que lo sustenten.

Por eso, creo que lo urgente son los “Emprendedores” no en iniciativas económicas sino  en valores. Personas audaces, iniciativas intrépidas, que apuesten por un cambio real de la urdimbre moral que cimienta nuestra sociedad. Ahora, más que nunca, el “Bien” necesita emprendedores optimistas y con ganas de hacer cosas que vayan a la raíz del problema.

El día 11 de este mes –noviembre- se celebra en Madrid el Congreso Creo en Internet. Un evento que nace con la noble intención de ofrecer un reconocimiento público a todos aquellos que comunican valores y educan a través de internet.



Una iniciativa loable y positiva. Existen emprendedores auténticos. Sólo es cuestión de descubrirlos.

Podrás conseguir más información sobre dicho congreso en su página web.

martes, 1 de noviembre de 2011

Atticus, buen educador. Atreverse a ver –o volver a ver- una película del año 1962 y en blanco y negro.

Matar a un ruiseñor

Adaptación de la novela homónima de Harper Lee. En la época de la Gran Depresión, en una población sureña, Atticus Finch (Gregory Peck) es un abogado que defiende a un hombre negro acusado de haber violado a una mujer blanca. Aunque la inocencia del hombre resulta evidente, el veredicto del jurado es tan previsible que ningún abogado aceptaría el caso, excepto Atticus Finch, el ciudadano más respetable de la ciudad. Su compasiva y valiente defensa de un inocente le granjea enemistades, pero le otorga el respeto y la admiración de sus dos hijos, huérfanos de madre. (FILMAFFINITY)



Atticus, el personaje

Se aprende mucho con esta película o, al menos, se puede reflexionar de nuevo sobre cuestiones que no deben olvidarse nunca. La triste realidad del racismo, las desigualdades sociales, la crisis económica, etc. Sin embargo, creo que un aspecto siempre ha quedado en el olvido al analizar esta cinta. El papel de Atticus como padre y educador de sus hijos.

-Se fía de sus hijos aunque sabe que no siempre le dicen la verdad.
-Enseña con el ejemplo y no con sermones.
-Les dedica tiempo aunque no le sobra.
-Esta disponible cuando es necesario y deja vivir cuando sabe que no lo es. No es un padre omnipresente ni ausente.
-Les dice siempre la verdad aunque esta sea difícil de admitir.
-No les ahorra sufrimiento de manera noña e irresponsable.


Una cuestión

¿Quién es el ruiseñor en esta película? ¿Por qué no se debe matar a un ruiseñor?

Lo mejor de la película

Las buenas historias tienen dos finales. Como en esta película. El segundo final, el cierre definitivo de la historia, es redondo.

domingo, 30 de octubre de 2011

Este aval de los papás colegas ha triturado los principios educativos más elementales

Dos años más tardes de los lamentables sucesos de Pozuelo, viene bien recordar, en este tiempo de crisis, que toda inversión en el plano educativo debe empezar por defender el papel de los padres en la educación de los hijos y que estos quieran -y puedan- cumplir con su función. En el primcipio de todo proceso educativo están los padres.

La editorial dedicada por el periodista Iñaki Gabilondo -en su momento- a tal cuestión en los Informativos de Cuatro merece una reflexión.




Este aval de los papás colegas ha triturado los principios educativos más elementales. Si en las casas nadie dice NO; si en los Colegios nadie puede decir No [...] La disciplina ha hecho mutis por el forro.

jueves, 6 de octubre de 2011

El árbol de la vida. Si no gusta, salte de la sala.

La cinta narra el relato de una familia a través de los recuerdos  del hijo mayor, Jack, quien ha vivido una conflictiva relación con su tiránico padre (Brad Pitt). Jack (como adulto, interpretado por Sean Penn) se siente como un alma perdida en el mundo moderno, en busca de respuestas sobre el origen y el significado de la vida, a la vez que cuestiona la existencia de la fe.

A través de la imaginería singular de Malick, la película describe cómo las fuerzas de la naturaleza y la gracia espiritual condiciona la existencia de todo ser humano. El árbol de la vida se estrenó en España el 16 de septiembre.


La reflexión

Tratar el tema de Dios es arriesgado. Y lo es porque no se hace en ningún sitio. Somos posmodernos y debemos dedicarnos a temas insustanciales, fragmentarios y con poco peso. Es lógico. Pasamos con facilidad pasmosa sobre temas tan diversos como la boda de una aristócrata o la cruda realidad de cinco millones de desempleados. La posmodernidad iguala una cosa con la otra y sólo permite un leve suspiro como máximo intento de reflexión.

El tema de Dios es eterno porque no es posmoderno. Malick –hay que reconocerle que va a su aire- nos sumerge en esta realidad tomando como excusa la historia de esa familia american de los años cincuenta.

Y lo hace sumergiéndonos en una triple historia. La propia de la familia, los recuerdos del hijo mayor y el ojo de Dios que todo lo ve y espera a que podamos comprender su lógica. En la propuesta de Malick, la única lógica. El final de la película es definitivo en este sentido.

Lo más conseguido

Una historia típica con los tópicos de siempre –salida de la niñez, relaciones familiares contrapuestas- que engancha con facilidad.
La música, que es algo más que un mero recurso narrativo.
La actuación del niño protagonista.

Lo menos conseguido

La lentitud en los tiempos y cambios argumentativos.
Las pocas pistas de guión. Es fácil perderse porque da cosas por sabidas y el espectador tiene que ponerlas por sí mismo.


lunes, 3 de octubre de 2011

El árbol de la vida. O la amas o la odia.



Dirección: Terrence Malick Guión: T. Malick  Fotografía: Emmanuel Lubezki Música: Alexandre Desplat  Intérpretes: Brad Pitt, Jessica Chastain, Sean Penn, Hunter McCracken, Tye Sheridan, Laramie Eppler, Fiona Shaw  Distribuidora: TriPictures  Duración: 139 minutos  Público Adecuado: Mayores de 12 años.




La nueva propuesta de Malick no es para todos los gustos. Más bien para pocos. Salirse de la película apenas transcurridos unos minutos es el sino de esta película. Y es que esta cinta requiere paciencia, fuertes dosis filosóficas y ganas de ver un cine de nivel alejado de los productos de consumo fácil a los que estamos habituados en lo que queda de pequeña pantalla.

Nadie va al cine, por desgracia, y los que van a ver películas como ésta se afianzan en su decisión de no ir nunca más. Una pena porque "El  árbol de la vida" merece una oportunidad. Quizás haya que acostumbrarse antes al cine de autor. Ver esta película sin anestesia puede producir graves efectos secundarios. Y no se trata de un cine para gente inteligente –menuda mamarrachada- sino para gente con sensibilidad y cierta formación cultural capaz de entender que no sólo se habla con palabras sino también con imágenes, silencios, saltos narrativos y pocas pistas argumentativas.



En un próximo enlace, la historia y la reflexión.

domingo, 2 de octubre de 2011

La ley de la botella. Cortometraje

Un grupo de niños juega a la pelota sin aparente preocupación. Cuando uno de ellos lanza el balón, la ley se impone. El que la tira va a por ella.

Un cortometraje de David Tordable. Guión de Pablo Gutiérrez.



Lo más conseguido: Trabajo de artesanía, realizado paso a paso, dibujo a dibujo. Si ves algo y te cuestionas algo, el mensaje está conseguido.

Lo menos conseguido: No siempre el hombre es un lobo para el hombre. Hay más pensadores aparte de Hobbes.