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sábado, 11 de agosto de 2012

La mente ética y Descubriendo a Forrester


Jamal, adolescente protagonista de Descubriendo a Forrester, es bueno jugando a baloncesto. Igual de bueno es ocultando su verdadera pasión: escribir. Tiene dieciséis años y es consciente de que siendo negro y viviendo en un barrio marginal de Nueva York debe hacer lo que hacen todos –jugar al baloncesto, al menos- para ser aceptado en un grupo.  Escribir debe seguir siendo una pasión secreta.

Todo cambia cuando conoce a ForresterSean Connery- escritor ganador de un Pulitzer que vive retirado del mundo. Jamal oculta su pasión por escribir; Forrester se oculta de la vida. Entre los dos se establece una relación de amistad que hace que esta película sea interesante.

Quisiera centrarme en un aspecto marginal de la película que considero interesante. Jamal es becado para estudiar en un centro educativo de élite. Es inteligente pero la escuela se interesa por él por su gran nivel de baloncesto. Para los americanos, ser primeros en los deportes es referente de calidad educativa.

Hasta aquí todo bien. Jamal se aprovecha de la beca y la escuela de su habilidad por encestar una bola. Todo muy americano. Sin embargo, el asunto adquirirá un cariz dramático.



Jamal es brillante en las clases. Esto levanta la envidia  de su profesor de literatura. El profesor Crawford es mediocre. El mediocre, si no es humilde, siempre intentará, tarde o temprano, humillar al que no lo es o destruirle. El mediocre, además, siempre se rodea de gente más mediocre que él. Para saber el por qué de este enfrentamiento, invito a ver la película.

Un concurso literario en la escuela. El trabajo presentado por Jamal es extraordinario. Crawford no soporta que un alumno sea mejor que él. Urdirá contra el joven una trama de plagio para poder, así, echarle de la escuela.

Al mismo tiempo, se celebra el partido final de la liga de baloncesto. Jamal no rinde lo suficiente pues la situación creada por Crawford le desorienta. En el descanso del partido, un representante de la escuela ofrece a Jamal un acuerdo vergonzante.

Que el equipo gane el partido –es decir, Jamal juega bien- y archivamos el asunto de Crawford. Importante aquí es indicar que nuestro joven no se defiende de la acusación de plagio porque eso supondría tener que desvelar la existencia de Forrester. Y el muchacho ha prometido a Forrester que no lo hará. 

Instantes finales del partido. Tiros libres. Lanzará Jamal. Si marca los dos tiros, su equipo será campeón. ¿Qué hará Jamal?

Si encesta, la escuela pensará que es un tramposo y que da por válido el vergonzoso trato. Crawford gana. Si no encesta, perderá su equipo y el proceso de expulsión seguirá su curso. Crawford gana de nuevo.

La cámara, en esta escena, disuelve el dilema. Jamal ve a Crawford entre el público. Pero, también, ve a su madre y su hermano. Decide fallar los dos tiros. ¿Por qué? En un próximo Post hablaremos sobre la mente ética.

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