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miércoles, 8 de agosto de 2012

Los superhéroes y los carros de Mercadona


La evolución histórica de los superhéroes es sintomática. De los legendarios Robin Hood o El Zorro hasta Batman, estos salvadores no han tenido más remedio que adaptarse a las circunstancias sociales en la que desarrollaron sus peripecias. 

Los primeros, no poseían superpoderes. Con su gran catadura moral y su pericia en el cuerpo a cuerpo les bastaba para dar a los pobres lo suyo. Robin Hood o El Zorro luchaban contra un orden social opresor en su esencia. Nadie representaba al pueblo.  

El advenimiento de la democracia, jubila a este tipo de superhéroes. La sociedad se representa a sí misma y vela por sus propios intereses. La sociedad democrática es salvadora de sí misma.

Podríamos decir que los superhéroes reconocen al instante esa nueva situación social. Un superhéroe en una sociedad democrática sería un burdo dictador. Por eso, se retiran. Su papel ya no es necesario.

¿Por qué necesitan los nuevos superhéroes superpoderes? Porque el enemigo a batir ya no es el orden social imperante. Los nuevos enemigos se sitúan al margen de la sociedad usando el progreso técnico para esclavizar a los ciudadanos. Si no hay superpoderes, la democracia peligra.

Difícil equilibrio entre democracia e intervenir con esos poderes para recuperar la paz social. De nuevo, se repite una constante en estos nuevos superhéroes -como en los clásicos- para salvaguardar ese equilibrio. Batman o Spiderman son decentes.

Sin duda, Superman es el auténtico superhéroe. El monólogo final de Kill Bill (2) lo explica magistralmente. Peter Parker tiene que ponerse un traje para ser Spiderman. Superman tiene que ponerse el traje de Clark Kent para disimular que es el superhéroe deseado. Es el disfraz que Superman utiliza para integrarse entre nosotros.

 

¿Y cuáles son las características de Clark Kent? Es débil, inseguro. Es un cobarde. Clark Kent es la crítica de Superman a toda la raza humana.

Con esta última afirmación del citado monólogo no estoy de acuerdo. No considero que Clark Kent sea un cobarde. Simplemente sabe que debe disimular para que nadie sepa que él es Superman. Un superhéroe no necesita el reconocimiento público. Trabaja en la sombra y sin necesidad de cámaras.
 
Clark Kent quizás sea, finalmente, el verdadero superhéroe. Usa sus poderes cuando es necesario, en la misma dirección que la ley y cuando la sociedad democrática así se lo pide. Mientras, es feliz con sus horribles gafas y sus tristes trajes de chaqueta.

Un superhéroe que actuara en pleno siglo XXI con los superpoderes del robo y la amenaza, como arma redentora, no sería un superhéroe. Si Clark Kent hiciera eso, Superman no tendría sentido.

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